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25 de octubre de 2011

Radio - ¿Cómo ser una mejor pareja? - Martha Debayle en W


 Ser una mejor pareja no es un trabajo para iluminados ni algo al alcance sólo de santos o realizados.   Es más bien un trabajo cotidiano donde se mezclan el romance pero también el conocimiento, la estrategia y las acciones conjuntas y coordinadas.  

Muchas veces me han preguntado, “…cómo puedo mejorar mi relación si mi pareja no coopera; no quiere ir a terapia, no quiere leer un libro… vamos, ni siquiera quiere tocar el tema y se pone de malas cuando le hablo de él…”.  Malas noticias; para bailar tango se necesitan dos y parece que, en un caso así, la pareja no está dispuesta a cambiar nada porque las cosas para él seguramente “así están bien”.   No hay peor ciego que el que no quiere ver, se dice, y yo creo que en este caso es muy cierto.     Los puntos que daré más adelante son justo para eso; para hacer mejor una relación y no precisamente para exorcizar demonios emocionales del otro o resucitar muertos en relaciones donde ya ha habido violencia de todo tipo, faltas de respeto, pero sobre todo un profundo desinterés y hasta desprecio para cambiar y mejorar las cosas entre ambos.


Yo siempre he pensado que se puede hacer mucho con problemas de pareja cuando hay incompetencia emocional, cuando hay una mala estrategia, pobres formas de comunicarse e inclusive cosas más serias como infidelidades o hasta violencia, pero donde no encuentro mucho material para trabajar como dos es cuando no hay la voluntad o el interés para hacerlo… es entonces dejar de pensar en dos, para empezar a pensar en uno.
Vamos pues a estos puntos… 


Comunicarse
Hablen acerca de todo; es decir, pensamientos, vivencias y emociones…   Comunicarse implica conversar y conversar es hablar, escuchar y validar las emociones del otro sin críticas y con un genuino interés.

En una relación  lo peor es tener “secretos”…  es verdad, tu pareja igual no te resuelve un problema laboral o de salud de un familiar, pero no se lo cuentas para eso…  la comunicación en pareja no siempre tiene un fin utilitario y sí uno de acompañamiento, de generar vínculos, confianza y soporte emocional recíproco.   Tu pareja sabe que pasa algo, te conoce, pero si no se entera que es lo que te sucede quizá piense algo peor o se sentirá en exclusión y desamor.


Del tipo de secretos o “mentiras piadosas” que se dicen están:
“No te conté para que no te fueras a enojar, pero es que había puesto un negocio con mis amigos, y al final no nos funcionó y lo tuvimos que cerrar... ”
“Fíjate que a mi mamá la van a operar...  no te había dicho, pero `esde hace 6 meses le dijeron que tenía una bolita en un seno y ahora resulta que es cáncer…”
No se trata de hacer una radiografía de los pensamientos o emociones, sino de compartir temas importantes que acabarán siendo de una forma u otra de impacto común en el estado de ánimo de la persona y de la misma relación eventualmente.

Ah, y cuidado justo con las mentiras “piadosas”… omitir la verdad para que el otro no se enoje o sufra transmite la idea que es un incapaz de manejar la realidad o un neurótico que todo le parece mal.

Evita los “ajás” compulsivos y realmente entérate de lo que te está hablando tu pareja.  Si no te parece importante, plantéate que haces en una relación con alguien que no te importa lo que le importe.

Finalmente, al comunicarse hagan un tiempo para darse toda la atención.  Esto implica fuera control remoto, celular y distractores.


Respeto
Ya hablé al principio que aquí los insultos, la violencia y otras formas de humillación franca y directa no son propias, ya no de una buena relación de pareja, sino de ningún tipo de relación que se de en esos términos.  Bueno, con personas así ni a la esquina para acabar pronto.   Aquí me refiero a una forma de respeto más sutil.

Por ejemplo, el respeto que sea da al no “balconear” (forma de sacar “trapos al sol” o revelar intimidades de la pareja) al otro con amistades o familiares buscando “hacerse el gracioso” a costa de algo que le ocurrió a la pareja o incluso de alguna manía o temor que tenga.   Este tipo de comentarios, bromas comunes o temas en todo caso deben tratarse en privado.  Por ejemplo, la forma de roncar del otro no debería nunca hacerse pública sino por aquel que ronca y nunca por la pareja, por molestos que le puedan ser los ronquidos.  La ropa sucia se lava en casa, dice el refrán.


Ejemplos más claros de esto puede ser:
“¡¡El otro día a esta tarada la timaron y le sacaron $500!!”; 
“Diles cuántas veces le hablaste al doctor ahora que te dolió la cabeza… siete veces, lo pueden creer???... ya el pobre doctor ha de estar harto!!!”
Otra forma de respeto es no criticar cruelmente o descalificar al otro.  Por ejemplo:
“Tú nunca entiendes nada!”“Ay, ya vas a ver tu mugroso fútbol”...   “Otra vez hablando con tu hermana”!
Tal vez formas más eficientes de comunicar una inconformidad de esta naturaleza pueda ser algo como:
“Me gustaría que además de que vieras el futbol hiciéramos algo juntos...”  
“Qué padre que puedas tener esa comunicación con tu hermana y a veces me gustaría también poder platicar así de padre tú y yo”!
Reconocimiento y admiración
A tu pareja conviene darle el lugar N° 1.  Tienes que convertirte en su mayor fan!

Es terrible que haya alguien que sea más guapo, más inteligente, más divertido, con mejor gusto, más paciente o más atento o atenta contigo.  Y no digo que no lo haya objetivamente hablando, pero para ti no tiene que haberlo…  Hay incluso hombres que se pasan mirando a otras chicas en la calle cuando van con su pareja o mujeres que hablan de lo guapo que es el artista de moda o lo inteligente o divertido que es el nuevo jefe en la oficina.  No se trata de evitarlo para no buscar despertar celos, o de no tener libertad para apreciar las cualidades de otro, sino de no hacer estos comentarios algo recurrente dentro de la relación.    Recuerda; nada ni nadie antes que tu pareja… ni siquiera los hijos en un momento dado.   Estar con esa persona es una elección tuya y como tal, debes honrar tus elecciones.

Apoya sus proyectos por locos que te parezcan y, de ser necesario, realiza sólo críticas constructivas a través de la pregunta.   Veamos una manera no muy afortunada de hacerlo:
“Estas bien orate!!!, estás viendo que no tienes tiempo de nada y encima te quieres poner a escribir un libro??”
Tomando este ejemplo, una mejor manera de comunicar una objeción podría ser:
“Oye qué padre que quieras escribir un libro!  ¿Y cómo le vas a hacer para combinar esto nuevo con lo de tu trabajo actual?”
O también:
“Qué buena idea, sólo me preocupa un poco que estás trabajando demasiado últimamente y nos has dormido bien, ojalá puedes organizarte para hacer esto sin que te desgastes mucho”… 
La parte física es muy importante para hombres y mujeres.  Es nuestra “tarjeta de presentación” y algo que reafirma nuestra seguridad de seguir siendo atractivos para nuestra pareja.   Dile que te gusta cómo se ve, cómo se arregla, cómo huele… reconócele algo que hace y que te gusta...  dile lo mucho que te hace reír, reconócele que te hace sentir acompañada, querida...  cuidada.    Dile que te sientes muy mimado, atendido… si es el caso, hazle saber lo mucho que te gusta que cocine tu platillo favorito o lo bonita que se pone cuando van a salir juntos.

Si algo no te gusta, o sientes que no se ve bien, no uses la “honestidad brutal”; recuerda que es tu punto de vista si algo no te gusta y no un reflejo de tu capacidad de ser un o una juez de belleza, modas o estética.  Evita usar comentarios como:
“Parece que te atropellaron con ese peinadito... ¿»y cuánto dices que te estafaron por hacerte eso??”
Reconoce los logros y no pongas el acento en los fallos, que siempre los habrá.  Hacer esto merma la autoestima o rompe con los momentos románticos.  Evita entonces usar ejemplos como estos:
“Aaaaaay quedaste en segundo lugar mi vida… pero no importa, seguro el año que entra si ganas...”“Gracias por mi cumple, qué lástima que ya no alcanzamos la función del teatro porque te perdiste, pero el resto estuvo padre”  
Algo más que puedes hacer es tener su foto en tu celular, en tu escritorio o en la pantalla de tu computadora.   Esto también es una señal de reafirmación y seguridad.


Confianza y seguridad
Busca que tu pareja se sienta segura o seguro en lo afectivo, en lo económico y en lo profesional...    Hazle sentir que en ti hay un aliado y un cómplice de vida y no alguien que le va dar la espalda en cualquier momento y de quien estarse cuidando.

Se requieren ciertas certezas en la relación para poder desarrollar elementos individuales y de pareja... si hay que estarse cuidando no hay tiempo para más.

Cuando recibas llamadas no te alejes sistemáticamente de tu pareja.  Quizá quieras algo de privacidad, pero eso no da confianza al otro, aún y cuando no estés haciendo nada deshonesto.   De igual manera, jo se trata de dar las claves del mail, del Facebook o de mostrar el celular para que revise que no hay nada sospechoso (a menos que haya existido alguna infidelidad de por medio y que esto sea parte de un acuerdo temporal para recuperar la confianza), pero el que cuides tu teléfono como si en él estuviese archivado el secreto de la vida o la fórmula original de la Coca Cola deja mucho que pensar.   Uno debe ser libre de dejar el celular en cualquier parte sin temor a ser sorprendido o descubierto.  

De igual manera para la mujer, aunque sea ella capaz de sostenerse económicamente, es importante saber que cuenta con el respaldo de su pareja en caso de contingencia.   Especialmente si hay hijos de por medio.  La disposición al apoyo económico es una clara señal de involucramiento en la relación.

Recuerda que el amor como sentimiento está compuesto por dos emociones básicas que son alegría y confianza.  Sin estos ingredientes no podemos decir que lo que hay sea amor.
No olvides finalmente que cuando hay confianza construyes puentes, cuando no, construyes murallas.


Sorprende y se atent@
Cuando vayas de compras busca llevarle un par de regalitos sorpresa que tengas listos para cuando se sienta triste o no muy animad@...  o cuando veas algo que te l@ recuerde, o que para ti tiene un significado, llévalo.  No tiene que ser algo costoso; se trata de un detalle que transmite la idea de que en algún momento del día piensas en el otro.
De igual manera una salida sorpresa a tomar un café, una flor, hacerle un dibujo, un poema corto, dedicarle una canción, ponerle una tarjetita con un “Te amo” en el parabrisas del auto, bajo la almohada; hacerle una llamada inesperada o abrirle la puerta del auto, si no sueles hacerlo.
Estos detallitos duran más en la memoria que las vacaciones al mediterráneo donde acabaron de pleito porque se les hizo tarde para la visita al oráculo de Delfos.


Compartir e Individualidad
Integra al otro en lo que te gusta.   Hazlo como invitación, no como imposición o requisito o “prueba de amor” como esta:
“Si me amaras irías a verme jugar rugby cantonés con mis amigos”
Se trata de decirle a tu pareja que hay algo que te gusta y que te gustaría que lo compartieran.  No todo lo que te guste a ti tiene por qué gustarle al otro, eso sí, pero ofrece compartir y si el otro desea no hacerlo, también respeta eso.  Seguro hay muchas otras cosas que pueden hacer juntos.  Evita por supqesto la revancha del tipo:
“ah, como no me quiso acompañar al salto de paracaídas el fin de semana, ahora yo no la voy a acompañar al cumpleaños de su abuelito que tiene 104 años…”
Compartan actividades, paseos, libros, programas de TV, películas… hasta la hora de la siesta puede ser una buena idea.   Compartan la misma hora de acostarse (y no que uno se quede en Facebook hasta las 2 de la mañana y el otro en la cama esperando) y la hora de despertar siempre que sea posible.    Compartir no es una exigencia, pero sí un placer cuando es con la persona que amas.

El tema de los amigos y familia se cocina aparte.   Cuando hay una buena relación de pareja pueden compartirse los amigos; ir introduciendo gradualmente a tu pareja de manera recíproca con sus amistades en situaciones de convivencia de pareja.   Obvio no pidas acompañarla al Babyshower (si no es de parejas) y tú no le exijas ir con él y sus amigos a la cantina a ver el fut (si esto tampoco es una actividad de parejas).  Se presupone que, como ya lo mencioné anteriormente, hay confianza y seguridad entre ambos.   Evidentemente lo recurrente y sistemático debe ser el hacer cosas juntos con mayor frecuencia que con la que se hacen cosas cada quien por su lado.

Otro punto a destacar es que no es necesario ser amigo de todos los amigos de tu pareja o incluso de su familia; sin embargo, siempre es importante respetar a las personas que son importantes en la vida del otro.   Esta descontado, por supuesto, el hablar mal o referirse a la familia y amigos de manera despectiva. Se trata de tener una relación cordial y no juzgar sus relaciones.

Entiendo que hay familias muy cerradas que no permiten la entrada de miembros externos con facilidad.  Hacer algunos intentos por integrarse en ocasiones especiales vale la pena, pero nada que realmente te sea humillante por las actitudes de ellos.  Si fuera el caso, habla con tu pareja, ofrécele algunos ejemplos concretos de aquello que sucede y que te hace sentir mal y pregúntale que pueden hacer juntos al respecto.  Una buena pareja te escuchará, hablará con su familia o te propondrá algunas soluciones que a ambos les parezcan buenas.    No se trata de elegir entre su familia de origen y tú, pero recuerda que si elegiste una pareja para estar con ella, debes hacerla lo más importante `e tu vida. Si no puedes hacer esto, entonces habla con honestidad y díselo para que el otro sepa qué decidir en torno a la relación y los términos que le planteas.

Recuerda además que la individualidad debe respetarse. No tiene por qué gustarle todo lo que a ti te gusta y tú no deberías descalificar por eso!
“¡¡Guacala con lo que estás comiendo, cómo te puede gustar eso!!”
Inclusión y libertad
En proyectos, planes y vivencias cotidianas...  Busca hablar en plural... los proyectos pueden ser individuales, pero en pareja son de crecimiento mutuo.   Me refiero aquí a los planes de nuevos estudios o de cambio de trabajo.   Una vez más no condiciones proyectos de vida.  Incluso si quiere irse a estudiar un doctorado en Arabia Saudita sin volver por 4 años, esto te estaría diciendo que en este momento para esa persona su relación de pareja no es prioridad y tú estás en la libertad de decidir qué hacer; es decir, seguir, poner una pausa o terminar si es que no te ha ofrecido o no puedes, acompañarle.
Una pareja siempre debe funcionar, pero no se debe fusionar.    Deja espacios para actividades individuales.  Deja aire para respirar.

Pedir lo que se quiere y dar espacios para el reclamo.
De niños estuvimos en algún momento muy acostumbrados a pedir lo que queríamos… lo hacíamos sin duda cuando teníamos hambre o sueño a través del llanto.  Fuimos creciendo y tal vez nuestros padres nos enseñaron que no es bueno pedir, que qué dirá la gente si pides doble carne o si le dices al anfitrión de la casa que si te regala un carrito de colección que te ha gustado.   Pedíamos sin vergüenza, sin temor al qué dirán y sin miedo al NO que nos lastimase y nos hiciera sentir rechazados…  eso ya lo aprendimos de más grandes.

Si temes expresar tus necesidades pregúntate si tu pareja en el pasado te ha hecho sentir no importante o si tu traes un tema con eso desde tu niñez.  Esto también aplica si continuamente piensas que le das lata a tu pareja con “tus problemas”.

Por otra parte, permite que en la relación se hagan reclamos y se manifiesten inconformidades.  Si no se permite en el espacio de conversaciones de pareja que se pueda expresar esto, estás sembrando la semilla del resentimiento seguro.

No busques defenderte, escucha lo que el otro tiene que decirte.  Al final es su punto de vista y lo que siente con relación a él, no una descripción de la realidad.    No deseches los reclamos o hagas oídos sordos.  Conversen y lleguen a acuerdos acerca de nuevas formas o conductas a desarrollar. Aquí es importante recordar que suele ser mejor ser feliz que buscar tener la razón.

Rían juntos
Eso implica compartir un sentido del humor respetuoso entre ambos.  Pero eso sí, para reír juntos hay que compartir actividades y no ver cada uno su programa de TV o ir por su lado a fiestas y reuniones.  Para reír juntos hay que compartir la vida, hacer complicidades...

Pero recuerda el punto del respeto del que ya hablamos… ríe con el otro, pero nunca del otro.  En todo caso, aprende a reír más de ti mismo.

¡La risa es un poderoso “pegamento” para las relaciones!   Cuando una persona es capaz de hacerte reír, aun cuando no te sientes animado, es una cualidad muy valiosa en épocas difíciles.


Afecto, amor y sexo
Por supuesto que las relaciones sexuales son muy importantes, pero en la pareja el sexo no lo es todo.  Conviene que una pareja se sienta amad@ y desead@ y esto no sólo se demuestra a través del sexo. 

Es importante que existan en la convivencia cotidiana caricias, actitudes afectivas, de ayuda, de aceptación incondicional hacia el otro.   Esto, como el sexo, debe estarse seguro que en verdad halague al otro.   Por ejemplo, tal vez a ti te gusta que te rasquen la espalda y por eso tú se la rascas a tu pareja toda la noche, pero quizá al otro no le guste tanto o no le guste del todo.  Recuerda que el punto uno es Comunicación  en donde se puede hablar de todo.  No des por hecho nada en el afecto y el sexo y pregunta si lo que haces le gusta o si hay algo que le gustaría más o menos. Ten cuidado con caer en el famoso: 
“Ah, no te gusta que te toque, entonces no te vuelvo a poner un dedo encima”… 
eso es la voz de la autoestima baja y la herida narcisista en acción.  


Al irte en la mañana dile que le extrañarás, que ya quieres volver para estar con ella o con él.  Al volver dedica 10 segundos para abrazarle y besarle como la primera cosa que hagan al volverse a ver.

Dile que la o lo amas.  La peor idea es “pero si ya lo sabe”... o “¿¿¿pues que no estoy aquí contigo???, si no te amara no estaríamos juntos.”

Establezcan un código compartido para decirle al otro que lo amas aún  en las circunstancias más inesperadas.  Una caricia, una palabra, una frase...

Evalúen la relación al menos una vez al año
El fin de año es una buena idea para hacer esto, pero no me refiero el 31 de diciembre a las 12 de la noche.   Pensamos en los primeros días de diciembre o los últimos de noviembre donde aún no hay tantas presiones por las fiestas.   Hagan un espacio (no esperen a que el espacio se haga espontánea y milagrosamente) para con apertura, estupenda comunicación, confianza y seguridad evaluar cómo fue el año para la pareja.  Pueden responderse preguntas como:
¿Qué fue lo más padre que vivimos el año pasado?
Pero cuidado, capaz que tú preparaste la súper fiesta de cumpleaños y el otro te dijo que lo más padre fue cuando se quedaron dormidos juntos todo un día en vacaciones...   eso no quiere decir que no aprecie tu esfuerzo, seguro la fiesta también le gustó, pero cada uno toma memoria y aprecio de cosas distintas de diferente manera, ¿recuerdas?.
Otras preguntas pueden ser:
¿Qué de lo que hago te gusta más?... qué te gustaría que cambiara?¿Qué he dejado de hacer que antes disfrutabas y que extrañas más...?
En fin, no quiero hacer un guión; cada pareja deberá elegir qué es lo que quiere evaluar.
Pues bien, estas son algunas recomendaciones para ser una mejor pareja.   No vayas demasiado aprisa con los cambios si algo de esto aún no lo haces.  Haz uno o dos cambios para empezar y observa los resultados en tu sentir y en cómo los recibe tu pareja.  Hablen de esto juntos, repasen los puntos y añadan o modifiquen lo que aplique para su relación.
Incluso hay quien me ha preguntado si empezar a hacer esto conscientemente no es como fingir; que si estas cosas que sugiero no deberían de ser más bien espontáneas y no tan “pactadas”.     Yo respondo que es verdad que en una buena relación todo esto y más se da de manera natural, pero cuando las cosas no marchan bien hay que invertir el proceso.
Aquí la pregunta que cabe es la siguiente:
“¿Vas a esperar a sentirlo para empezar a hacerlo o vas a empezar a hacerlo para acabar sintiéndolo?”
Finalmente hay relaciones de pareja que ya están muy lastimadas, aquellas que no se mira ya esperanza y están viviendo la famosa “Crónica de una muerte anunciada”.   ¿Vale la pena intentar algo de esto en esos casos?   Me viena a la mente una metáfora:
“Cuando un avión va en picada a tierra, hay que jalar el timón para que vuelva a tomar altura; sin embargo, hay un punto en donde por más que jales el timón, y lo hagas empezar a elevarse, ya no hay tiempo y la proximidad de la tierra hará que se estrelle irremediablemente... No obstante, no por eso vas a dejar de jalar el timón y hacer el último intento, no es verdad?..."


Agradezco como siempre la calidez de Martha Debayle, Rebeca Mangas, Dyana Buentiempo y todo el equipo de producción de este estupendo programa de W Radio.  
Agradezco por supuesto a todos los y las cuentahabientes que me siguen por Facebook, por twitter (@marioguerra) y ahora en esta iniciativa de gratitud que busca crear un clima y patrón de pensamientos que promueva la felicidad.  


Llevar un diario de gratitud ya sea en casa, ya sea on-line a través de esta cuenta de Twitter @agradezcohoy, nos ayuda no sólo a agradecer por tres cosas que se hayamos hecho presentes en nuestra vida durante el día, sino que esos mismos agradecimientos inspiren a otros a recordar y agradecer a su vez como en una gran cadena de gratitud.


Gracias a tod@s los que deciden utilizar @agradezcohoy para agradecer.  Un abrazo!

1 comentario:

BlackSmith Techs dijo...

confianza y respeto por los espacios del otro son claves a mi entender...saludos de argentina...

juan

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