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27 de abril de 2011

Conferencia Seriada - Pérdidas a lo largo de la vida - 8° Congreso Nacional de Trabajo Social, Villahermosa, Tabasco

Afortunadamente a lo largo de nuestra vida no solemos padecer, usualmente, pérdidas significativas puntuales como la muerte de un ser querido, el despido de un trabajo o un hecho accidental que cambie nuestra vida de manera radical. Estos eventos que menciono, por supuesto, cuando se presentan provocan en nosotros reacciones de diversa magnitud ante lo perdido. Se activan nuestros procesos de defensa psicológicos y buscamos la manera de sobreponernos.

No obstante, lo que si vivimos en el día a día son las pérdidas cotidianas. No siendo tan impactantes en su magnitud, causan cambios graduales en nuestra forma de vivir; se trata de las pérdidas que se van dando a lo largo de la vida, los cambios evolutivos, muchos de ellos indeseados pero obligados por el entorno o el paso del tiempo.

Irvin Yalom, psicoterapeuta existencial, coloca a lo que llama “las grandes décadas” como marcadores que nos obligan a hacer recuentos parciales del paso del tiempo y su impacto en nuestras vidas… los 20’s, 30’s, 40´s… la gran cincuentena y así hasta llegar a la vejez en donde miramos hacia atrás y realizamos un balance del que no siempre salimos con mayor cantidad de ganancias sobre las pérdidas sufridas. Todo esto es inevitable, lo sé, pero no pretendo desarrollar un método eficaz para distorsionar nuestra percepción de la realidad. Propongo, en su lugar, crear una conciencia del cambio; del paso del tiempo, de la inevitabilidad de nuestra finitud y de que algún día todo esto que nos rodea habrá inexorablemente de acabar y que más nos conviene vivir, como decía Heidegger, una vida auténtica; es decir, una vida conscientes de nuestra temporalidad en donde nuestros actos no estén determinados por el azar o regidos por el sufrimiento. Una vida más matizada por nuestras elecciones y la liviandad de mirar los hechos de manera menos personal y más como cosas que suceden y que, en ocasiones, hay que resolver, pero que en ocasiones sólo nos toca presenciar y comprender. La vida es así, nadie nos prometió algo distinto y si alguna vez creímos en la inmortalidad ofertada por algún Dios, no olvidemos que los seres humanos hemos creados estos Dioses a nuestra imagen y semejanza para mitigar nuestros miedos y tener un ser rector que nos libre de decidir con libertad. En todo caso, si los Dioses existieran independientemente de nosotros, ¿qué nos faculta para poder interpretar sus mensajes con precisión para poder decir que perder, y morir, es una trasgresión a una promesa divina?

Ha sido un honor participar en este 8° Congreso Nacional de Trabajo Social, organizado por el Colegio de Trabajadores Sociales de México, cuyo tema central fue “Retos y Alternativas de Intervención del Trabajo Social ante las Políticas Sociales y las diferentes vertientes que implica la Modernidad” en la ciudad de Villahermosa, Tabasco. Especialmente quiero dar las gracias a la Lic. T.S. Ma. del Rocío Sánchez Gómez, coordinadora, la cálida atención que como siempre me ofreció durante todo el evento y mi estancia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quiero compartir esta historia que hace poco viví....poco menos de un año y medio corte con mi ex novio, lo cual trajo no solo su pérdida si no la de todos los que me rodeaban. Perdí a mis "amigas" la lealtad que tenia de mis familiares y una infinidad de cosas...
El proceso de superar todo fue difícil, doloroso, y hasta el día de hoy puedo decir que no he superado del todo la perdida y deslealtad de mis amigos y familiares.
Pero dentro de esta etapa tuve el proceso de aprendizaje el cual me hizo crecer como persona eso es algo que valoro de todo esto aún continuo en superar todo lo sucedido... trato de perdonar pero más que perdonar a los demás, de perdonarme y ahora sé que cada una de esas personas tenían que estar en mi vida con algún propósito
y ese proposito de valorar todo lo que tengo día a día y ser feliz porque uno no sabe si habrá mañana y que nada es para siempre…